Saturday, September 9, 2006

Silbando al trabajar

Dormir, comer, viajar, conversar, escuchar Bello Sino, trabajar, visitar, hacer el amor; todas son actividades que, sumadas, usan las veinticuatro horas del día. ¿Qué distingue al trabajo de las demás? No es el pago, ya que hay actividades consideradas en tal categoría que no involucran remuneración, como el así llamado trabajo doméstico. Tampoco es lo que se hace sólo por dinero, pues hay actividades remuneradas que haríamos aún si no hubiese pago involucrado, como algunas deportivas o artísticas, por ejemplo.

 

Son muchas las encuestas de opinión y percepciones que han detectado que, en Chile y en Santiago particularmente, la principal fuente de preocupación de los trabajadores es, precisamente, la de perder su trabajo. La inestabilidad laboral es fuente de angustia. Es relevante, entonces, darle una mirada a lo que ocurre en aquellas sociedades que se supone representan a lo que queremos llegar o, mirado desde otro punto de vista, donde se han asentado los valores que nosotros estamos generando para hacer sobrevivir nuestro sistema competitivo y libremercadista, capitalista en fin.
 Leo en el New York Times que el 13 por ciento de los norteamericanos entre 30 y 55 años han abandonado el trabajo regular. O bien rechazan trabajos que consideran bajo sus capacidades o bien no consiguen aquellos que les gustaría realizar y para los cuales se sienten calificados. Esa proporción casi triplica la de finales de los 60 en los Estados Unidos (5 por ciento). En la Unión Europea tal cifra subió de un 7 a un 14 por ciento y en Japón del 4 al 8 en el mismo período. El artículo señala que hay gringos que prefieren disminuir sus ahorros, consumir menos y aumentar su ritmo de lectura, escuchar más música y gozar del ocio creativo. La valoración del ocio habría ocurrido después de experimentar aumentos desproporcionados de las exigencias horarias en el trabajo, incluyendo labores durante festivos.

 

En otro artículo se muestra que el trabajo con salario por hora ha conducido a la reducción “voluntaria” del tiempo de vacaciones, probablemente asociado a que el 25 por ciento de los trabajadores del sector privado no mantienen su paga durante las vacaciones. Algunas compañías han detectado el fenómeno con alarma, generando cortos períodos obligados de vacaciones, intentando que sus empleados no piensen en reuniones ni en los correos electrónicos que se están acumulando.

 

En síntesis, las otras caras del trabajo inestable son la supresión del ocio o el rechazo instintivo de las condiciones de explotación a las que cada individuo está siendo sometido de manera casi inadvertida. Aún así, las reacciones parecen ser más bien individuales que colectivas. Lejanos los días en que se veía necesario luchar por la disminución de la jornada laboral, de los niños primero, de los mayores luego. Visionarios fueron los mártires de Chicago, en cuyo recuerdo celebramos el primero de Mayo aunque hoy sea un día en que nos vamos a los centros comerciales en vez de buscar el Bello Sino. Ayayayay.

Posted by Argos Jeria in 13:32:07
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