Ecuaciones Sociales
Si le pidiesen predecir por dónde saldrá la gente del Estadio Nacional después de un clásico entre Colo-Colo y la U, podría decir varias cosas sin saber demasiado. Por ejemplo, como la mayoría de los asistentes se dirigirá al acceso más cercano a su asiento en el estadio mismo, ya tiene una buena idea de cuántos saldrán por cada reja. También errará poco si predice las proporciones de espectadores que egresarán por Pedro de Valdivia o por Avenida Grecia. Distinto sería si le pidiesen predecir el camino de un espectador en particular. Lo que ocurre es que el comportamiento de un agregado de personas resulta más sencillo de prever que el de cada una de ellas. Sin embargo, no es sencillo establecer relaciones entre las variables de comportamiento social, debido a la gran cantidad de efectos que coexisten en ese terreno. Tal vez por eso me provoca cierta admiración la capacidad de predicción en el campo de las ciencias sociales.
Los investigadores de la así llamada escuela de Frankfurt (Marcuse, Fromm, Horkheimer, Adorno y otros), por ejemplo, mostraron a mediados del siglo XX el carácter libidinoso y angustioso del consumo en la sociedad contemporánea y lo relacionaron con el trabajo alienado examinado por Marx en su juventud y con el psicoanálisis freudiano[1]. Sobre esa base construyeron varias tesis, como la de la importancia de los medios de comunicación de masa y de los comunicadores mismos, quienes se transformarían en los políticos del futuro. Asombroso pues, aunque hoy resulte obvio que es más importante aparecer en la prensa que hacer trabajo legislativo concreto, esto fue predicho con medio siglo de adelanto. Similar fenómeno ocurre con la globalización capitalista, descrita sobre la base del estudio del desarrollo empresarial y el conflicto de clases por Lenin a comienzos del siglo XX.[2] En estos dos casos hay un trabajo de identificación de relaciones sociales estructurales, no anecdóticas ni incrementales. Ejemplo de estas últimas son las votaciones, por ejemplo, donde la información relevante es la última elección y lo que importa es la variación de ella. En este terreno el fenómeno estructural relevante de establecer es más bien el uso de un gobierno de fuerza por un sector minoritario pero poderoso para cambiar las reglas del juego y restringir la representación.
A comienzos de los 50, en el ciclo de las Fundaciones Isaac Asimov creó una ciencia que llamó psicohistoria, consistente en el establecimiento de relaciones matemáticas basadas en la historia, la psicología y la estadística para explicar el comportamiento de grandes conjuntos de individuos ante distintos estímulos sociales y económicos.Obviamente, tales relaciones pueden adoptar muchas formas analíticas y se esperaría que las mismas variables aparezcan en muchas de ellas, constituyendo así un inmenso sistema de ecuaciones cuya resolución simultánea implica la predicción del comportamiento de sistemas sociales enteros. Si recuerdo bien, el ingreso al consejo que regía los destinos de la galaxia requería haber aportado una ecuación (no haré comentarios obvios sobre nuestro parlamento). Hago notar que el establecimiento de relaciones entre variables sociales ha sido tarea implícita de gran número de pensadores en el mundo - Hobsbawm, Chomsky - , aunque no hayan tomado la forma explícita de ecuaciones. Y lo más probable es que Usted también tenga su aporte, aunque no lo crea. Si así no fuese, no sería auditor de este programa. He aquí mi ecuación: mientras más buscadores del Bello Sino haya, más probable es que lo construyamos.
[1] Como referencia, “La Imaginación Dialéctica” de Martin Jay puede ser útil.[2] “El imperialismo, fase superior del capitalismo”.