Y van doscientos
Cada una de las crónicas publicadas semanalmente en la página de la Radio Universidad de Chile expande algún tema tratado en el programa Bello Sino emitido durante la semana de su publicación. Si bien el programa se transmite desde Marzo de 2003, las primeras crónicas aparecieron sólo en Octubre de 2004. Como bien saben los auditores, en una hora de programa se entrega música de los más variados géneros y comentarios que intentan describir o ilustrar nuestro comportamiento. Son historias, ideas, interpretaciones u observaciones que nos describen como individuos cuya genética se inserta en un ambiente que nos influye, potenciando o inhibiendo nuestras reacciones y percepciones amorosas, políticas o domésticas. Simultáneamente, al actuar, también formamos parte de tal ambiente y de su influencia sobre otros. Sobre esta base, con ojos y oídos muy abiertos y una gran colección de música popular, me siento cada semana en el estudio principal con el afán de contribuir a la búsqueda de un mejor destino colectivo.
Por razones que algún observador externo podrá explicar mejor que yo, me resulta muy natural hablar frente a un micrófono. Tenga o no un interlocutor directo, la presencia invisible de los auditores juega para mi un papel fundamental en la elaboración de comentarios, ya que el respeto a mis semejantes y el cariño por el idioma me obligan a intentar combinar coherencia, contenido y amenidad. Pero también está presente una característica de la conversación que no por evidente es menos cierta: es dinámica, pues nunca sé con certeza qué vendrá después de una frase mediante la cual he tratado de representar una idea o de presentar una canción o a su intérprete, aunque normalmente llevo una pauta. Por esta razón, nunca he escrito un artículo antes de hacer el programa correspondiente. Si bien el afán de coherencia frente al micrófono facilita la posterior tarea literaria, transformar esos comentarios hablados en crónicas escritas no es un trabajo trivial, aunque también sea placentero.
Agradezco a aquellos auditores que me hacen llegar comentarios tanto escritos como telefónicos; aunque sólo estimulo los primeros también llegan los segundos. Sus mensajes me muestran que Bello Sino no es un púlpito sino un estimulante. Entregar una forma de mirar distinta a la dominante sólo tiene sentido si promueve la reacción y la retroalimentación inteligente. Esto es lo que motiva el programa y estas crónicas. Y como cumplimos doscientas emisiones el próximo miércoles 2 de Mayo, espero que se haga un tiempo para enviarnos un saludo antes de ese día a la dirección de correo electrónico argosjeria@hotmail.com y así tener excusa para regalarle uno de los tres libros disponibles para celebrarlo.