Thursday, May 21, 2009

Lecturas Paralelas

Tengo la doble suerte de poder leer en vehículos en movimiento y que mi mujer no pueda hacerlo, lo que nos ha llevado a optimizar la división del trabajo: ella conduce y yo leo el diario. Esto me permite llegar todas las mañanas informado al trabajo, combinando la lectura con el noticiario de la Radio Que Piensa. Por eso también ando siempre con un libro más bien liviano en el portadocumentos, aprovechando los desplazamientos en bus o metro para avanzar en su lectura. Y por eso es que, desde tiempos que no podría precisar por lo lejanos, tengo permanentemente un libro más bien voluminoso – poco portable - sobre mi velador en nuestro cuarto, el que leo por las mañanas y por las noches.

Mis lecturas paralelas provocan a veces interesantes coincidencias, como la de haber tenido la autobiografía de uno de Los Prisioneros en el hogar y una novela llamada La Nostalgia del Melómano – acerca de los discos de vinilo – en el bolsón. Pero otras veces ocurren contrapuntos aún más interesantes como el que ahora le relato. Me devoré entusiasmado una novela de Ben Elton – el comediante, guionista y escritor inglés – que trata de los pormenores en las relaciones entre un grupo de jóvenes participantes de un reality show. El asunto central es que ocurre allí un asesinato frente a las cámaras que la policía demora cuatrocientas páginas en dilucidar, las mismas que el agudo autor utiliza para revelar con humor los motivos que mueven a directores, guionistas y concursantes, creando una dinámica provocada por el rating, la fama y el dinero. Todas las noches tomaba Dead Famous – que así se llama el libro, en un interesante juego de palabras en inglés – y avanzaba muchas páginas donde se develaba con amenas situaciones la implacable lógica de tales competencias en que los participantes son filmados todo el día durante el período del concurso. Mi escena favorita ocurre cuando los policías conversan con el técnico encargado del programa, quien les dice que ellos crean la imagen que quieren de cada concursante. Ante la extrañeza de sus interrogadores les hace ver que ocho cámaras trabajando 24 horas son casi doscientas horas de imágenes que se convierten en sólo una hora de emisión al público. A continuación Elton describe a una de las chicas en el primer día hablando a la cámara en la “hora de confesiones”, explicando durante cinco minutos que todos son muy simpáticos, que se ven buenos chicos, genuinos y amables, que la convivencia en un espacio tan reducido podría hacer que terminara odiándolos a todos y que, por lo tanto, hará un esfuerzo especial por desarrollar una buena convivencia. Como los organizadores han decidido que la chica de marras sea la mala del lote, por la noche sólo transmiten cinco segundos de su soliloquio, aquellos en que dice “podría terminar por odiarlos a todos”. Magnífico. Pura tele.

En el bolsón, simultáneamente, cargaba el último libro de Juan Pablo Cárdenas, Un Peligro para la Sociedad, donde en más de 140 páginas recorre autobiográficamente su propio “reality” desde el 11 de Septiembre de 1973 hasta la revolución pingüina del 2007. Obviamente, buena parte del libro está dedicada al nacimiento, desarrollo y destrucción de la revista Análisis - que su autor dirigiera - , exponiendo todas las dificultades y consecuencias del periodismo valiente, veraz y astuto en épocas dictatoriales. Los avatares de primicias, persecuciones, clausuras y asesinatos fluyen allí de manera para mi íntima, casi familiar, como si un pariente me estuviera contando las facetas de una vida que presencié desde otro ángulo. Como suscriptor pude maravillarme y agradecer que la revista me llegara incluso bajo censura, metamorfoseada en folleto de apariencia juvenil, mimeografiada y contundente. Fueron las editoriales de Juan Pablo y los documentados golpes noticiosos los que llevaron una y otra vez a intentar acallar ese medio tan importante que mantuvo fieles al más numeroso contingente de suscriptores en la historia de nuestro periodismo, aún sabiendo que muchos ejemplares no llegarían o serían disminuidos o cercenados. El señor que mantenía y renovaba mis suscripciones también me traía los libros de la Editorial Emisión y me enganchaba con iniciativas como el Teleanálisis. Entre los primeros tuve el privilegio de adquirir la primera edición de El Viejo que Leía Novelas de Amor, que su autor Luis Sepúlveda  hubo de comprar íntegramente cuando vendió sus derechos a la (carísima) editorial Tusquets. El Teleanálisis era el noticiario de verdad, mostrando lo que no era permitido en la TV abierta. El procedimiento era muy simple: entregaba mi cinta de video y me la devolvían con el nuevo capítulo añadido. Entre muchas otras cosas pudimos ver un reportaje a un recital de Los Prisioneros donde una chica decía que sin saber exactamente por qué le gustaban tanto “decían justo lo que ella pensaba”. Igualito que las editoriales de Juan Pablo en la revista, que recibimos incluso cuando estudiamos en el extranjero; los ejemplares circulaban entre los chilenos amigos y retornaban a nuestras manos provocando buenas conversaciones a partir de los artículos y novedades que allí leíamos.

El contrapunto entre las motivaciones de los organizadores del reality de Ben Elton y las de los valientes individuos tras la revista que mantuvo la esperanza y la información en alto en épocas negras de nuestro país, me hizo redoblar el placer de la lectura de ambos libros en paralelo. Tienen cosas en común, sin embargo. En Dead Famous se descubre a un asesino y sus motivos en medio de la farándula. En Un Peligro para la Sociedad se descubre la victoria final de la censura en nombre de la democracia, magnífico símbolo del miedo a la libertad que se empezó a imponer en los noventa, reflejo fiel de estos años que han hecho de la discrepancia entre lo que se dice y se hace una norma, de una forma de gobierno que teme al periodismo libre y lo combate de manera más efectiva que una dictadura. Buenos libros paralelos que siento aliados en la búsqueda del Bello Sino.

Posted by Argos Jeria in 13:49:43
Comments

Leave a Reply