Sunday, August 9, 2009

Besos fértiles

Para explicar algunos elementos de su gramática generativa, Noam Chomsky entregaba el ejemplo de un niño que aprendía que ese bicho de cuatro patas, hocico largo y cola se llamaba perro; más adelante, en la primera ocasión en que ve un caballo lo llama también perro. Esto que nos puede causar gracia es, en realidad, una asociación y generalización bastante normal; llamamos silla a todo artefacto de cuatro patas, una plataforma para sentarse y un respaldo, o libro a muy diversas colecciones de hojas impresas y empastadas. Somos unos campeones de las asociaciones de todo tipo: visuales, auditivas, táctiles y así. Aquí va una muestra que también fue una lección en mi papel de padre.

 

Los viajes al cine con mis hijos fueron una ceremonia repetida que jamás me cansó y que nos deparó momentos que difícilmente saldrán de la memoria. Muchos tienen que ver con la película misma, como es el caso de Victory (conocida aquí como Fuga a la Victoria) que combinaba resistencia al nazismo y fútbol. Sólo la vi con mi entonces pequeño hijo mayor.  La comentamos tantas veces que se convirtió en referencia obligada para el menor hasta que la consiguió en DVD; la volvimos a gozar. Otros momentos para mi inolvidables nacieron al calor de esas visitas, como aquella vez en que decidí aprovechar el comienzo de una película para entregar una lección de educación sexual a mi hijo menor.

 

Fue al comienzo de Look Who’s Talking Too, título que fonéticamente podría traducirse como Mira Quien Habla También, o Dos. Se trataba efectivamente de la secuela de una película en la que el narrador es el niño por nacer y el héroe es un taxista (John Travolta) que desposa a la madre. La segunda parte comienza con los escarceos amorosos de Travolta y su mujer en la cama; mientras se besan y acarician apasionadamente aparece en pantalla una animación en la cual un grupo de espermatozoides se va preparando para hacer su tarea. Los óvulos entran a escena y, finalmente, uno de ellos es fecundado. Aprovechando la magnífica representación animada de la concepción de la hermanita, le fui explicando a mi pequeño el mecanismo de la fecundación. Quedé muy satisfecho de haber aprovechado tan bien esa inesperada ayuda.

 

Una noche poco tiempo después mi mujer y yo leíamos en nuestra cama matrimonial cuando apareció el menor a preguntar algo. Por alguna razón en algún momento besé a mi mujer cariñosamente en la boca, ante lo cual el muchachito preguntó sonriente si íbamos a tener un tercer hijo. Luego agregó que no entendía bien cómo los bichitos esos llegaban desde mi boca a la guatita de la mamá. Recapitulé rápidamente y vi los besos y caricias de Travolta y su mujer superpuestos con los espermatozoides nadando veloces hacia los óvulos; la asociación no podía ser más evidente, pues ni las escenas ni mi lección incluían la forma real en que el puente entre unos y otros se establecía. Decidí corregir el asunto y completar la clase, ante lo cual el pequeño sentenció que el mecanismo le parecía muy difícil.

 

Entre los malos entendidos y las asociaciones sensatas fruto de explicaciones a medias hay poco espacio. Tal vez por eso tiendo a repetir algunas cosas en el programa, intentando coherencia y buena pronunciación; la búsqueda del Bello Sino requiere llamar pan al pan, coito al coito y democracia representativa a lo que nos gustaría tener.

Posted by Argos Jeria in 16:11:45 | Permalink | No Comments »