Sunday, August 30, 2009

Águilas en el Palacio

Guardé los documentos en el pendrive, abrí el buscador y tecleé “música Madrid” buscando un listado de locales para relajarme después de un día duro de trabajo en la capital española. Al abrir el segundo sitio apareció el anuncio de un concierto de los Eagles. Estaba a punto de apretar el botón de suprimir cuando noté que el evento estaba anunciado para Julio en Madrid; una lectura más atenta me confirmó la increíble noticia: mi grupo favorito cantaba al día siguiente en el Palacio de los Deportes, en su única presentación en España como parte de la gira para promover su último disco, grabado completamente en estudio veintiocho años después del anterior. Luego de varios frustrados intentos de adquirir las entradas por internet, me dirigí al local más cercano de la multitienda que las distribuía; sólo quedaban en pista (cancha, para nosotros) para ver el concierto de pie. Salí de allí con el boleto en el bolsillo, feliz, asombrado e impaciente.

 

El concierto estaba programado a las nueve y media de la noche. Llegué en el Metro a las puertas del Palacio a las seis y media y me ubiqué en una de las tres breves filas que ya se habían formado bajo el sol de verano en la gran explanada de acceso. Delante de mí un muchacho de unos veinte años, acompañado de dos hermanos menores, comentaba con una pareja peruana de otros conciertos a los que había asistido allí; no confiaba en el sonido. Tras mío un obrero catalán nos contó luego que había viajado especialmente para ver al grupo. La conversa acortó la espera hasta que a las ocho permitieron el ingreso. Pasado el primer control corrí hasta encontrar el acceso a pista. Allí uno de los guardias nos dijo que nuestras entradas no parecían corresponder a ese sitio. El lapso que le tomó corregir su error fue suficiente para que al ingresar a la cancha encontrase todos los sitios inmediatamente tras la barrera – situada a pocos metros del escenario – ocupados. Mientras corría detecté a quienes me parecieron las personas más bajas y tras ellas me instalé. Nuevamente la espera se hizo corta conversando con una pareja venezolana y unas chicas de Islandia. Cuando el grupo ingresó a la hora programada supe que había elegido bien mi lugar.

 

Las tres horas que duró el concierto - con veinticinco minutos de intermedio - son difíciles de describir. Partieron con tres temas del nuevo CD con una entrega sólo calificable de perfecta, donde los instrumentos y las voces fluían sin esfuerzo. La inesperada inclusión de dos de mis favoritas en la primera parte - Peaceful easy feeling y Lyin’ eyes – me permitieron cantarlas completas, cual solista acompañado de Glen Frey y los demás Eagles. El sonido no presentó bache alguno, aunque yo escuchaba directamente de los amplificadores ubicados en el escenario, dada mi cercanía. En algún momento Timothy Schmidt se dirigió a la audiencia en un mal pero amable castellano para dedicar una canción a los madrileños. Durante el intermedio pude constatar que el recinto estaba lleno (unas 13.000 personas). La segunda parte comenzó con los cuatro Eagles sentados frente a la audiencia interpretando No More Walks in the Woods a capella. Mi privilegiada posición  tomó forma concreta cuando avanzado ya el show uno de los ayudantes se acercó a la reja de separación y entregó “algo” al público, que yo recibí y guardé para inspeccionar más tarde; resultó ser un juego de cuatro uñetas con la leyenda “Eagles 2009” y los nombres de Henley, Frey, Schmidt y Walsh en cada una. El encore fue con Take it Easy encabezado por Frey y Desperado en gran interpretación de Don Henley.

 

El Metro (que funciona hasta la una y media de la noche) me llevó al hotel sin problemas ni atochamientos. Mientras caminaba en la agradable noche madrileña recordé los últimos versos de la última canción: It may be raining, but there’s a rainbow above you; you better let somebody love you before it’s too late (puede estar lloviendo pero hay un arco iris sobre ti; es mejor que dejes que alguien te ame antes de que sea demasiado tarde). Vaya. Los Eagles también buscan el Bello Sino.

 

Posted by Argos Jeria in 15:19:53
Comments

Leave a Reply